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Vajrapani Bhutadamara, el Subyugador de Espíritus de la tradición Sakya

Bhutadamara es la forma airada de Vajrapani que la escuela Sakya practica para eliminar obstáculos. Repasamos sus textos de origen, su linaje, su iconografía y su lugar en la práctica actual.

Deidades
24 de octubre de 2026
Vajra dorado sobre seda azul ante lámparas de mantequilla, símbolos de Vajrapani Bhutadamara

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Azul oscuro, cuatro brazos, un vajra en alto y los pies sobre un espíritu derribado. Así se representa a Vajrapani Bhutadamara, el «Subyugador de Espíritus». En la escuela Sakya es la forma más importante de Vajrapani, la que se practica antes de emprender un retiro y la que muchos monjes jóvenes eligen para su primer retiro formal. Detrás de esa imagen feroz hay un tantra indio del siglo VII u VIII, un linaje que pasa por los fundadores de Sakya y una práctica que los grandes maestros de la tradición siguen transmitiendo hoy.

Vajrapani, el poder de todos los budas

En el budismo Vajrayana hay tres grandes bodhisattvas que resumen las cualidades de todos los budas: Manjushri representa la sabiduría, Avalokiteshvara la compasión y Vajrapani el poder. Juntos se les llama los Señores de las Tres Familias (Rigsum Gönpo), y Vajrapani es el que encabeza la familia Vajra.

Su nombre significa literalmente «el que sostiene el vajra en la mano»; en tibetano, Chakna Dorje. La tradición lo considera el custodio de todos los tantras: es quien los recibe, los guarda y protege a quienes los practican. Por eso se le invoca sobre todo para un fin muy concreto, que es apartar los obstáculos que aparecen cuando alguien se toma en serio la práctica.

Vajrapani adopta muchas formas, pacíficas y airadas. En la tradición Sakya destacan dos por encima del resto: Bhutadamara y Nilambara (el «de vestido azul»). De las dos, Bhutadamara es la más extendida.

Qué significa «Bhutadamara»

El nombre sánscrito une dos palabras. Bhuta designa a una amplia clase de espíritus, seres invisibles que, según la cosmovisión india y tibetana, pueden causar enfermedades, desgracias o trabas. Ḍāmara se traduce como «el que somete» o «el que doma». El conjunto suele verterse como «Domador» o «Subyugador de Espíritus». En tibetano se le llama Chakna Dorje Jungpo Dulje (phyag na rdo rje ’byung po ’dul byed).

Conviene no quedarse en la lectura literal. En la explicación Sakya, los espíritus externos son solo el nivel más visible. El comentario tradicional más usado señala que la práctica pacifica, en general, demonios, obstáculos, bhutas y rakshasas, y en particular los cuatro maras, las fuerzas que impiden la iluminación: las aflicciones mentales, los agregados, la muerte y el apego a los placeres. Domar espíritus es, en último término, domar la propia mente.

Los textos de los que nace

Textos tibetanos tradicionales envueltos en tela en la biblioteca de un monasterio

Bhutadamara no procede de una única fuente. Aparece en tantras de distintas clases, desde los de acción (Kriya) hasta los superiores (Anuttarayoga), y eso explica que existan varias formas suyas. Tres textos son la base de su práctica ritual.

El Bhutadamara Tantra

Es el tantra que lleva su nombre y el único gran texto dedicado en exclusiva a esta deidad. Se compiló de forma anónima en la India hacia los siglos VII u VIII y es el primero que presenta su culto. En el canon tibetano figura como Toh 747, dentro de los tantras de acción, aunque algunas fuentes tibetanas lo clasifican como tantra de práctica (Charya).

Su contenido sorprende a quien espera un texto filosófico. Es un manual ritual de magia y exorcismo: en él, Vajrapani responde a una petición del dios Shiva y explica cómo dominar a las divinidades mundanas y a toda clase de espíritus. Desde 2020 puede leerse completo en inglés gracias a la traducción del Dharmachakra Translation Committee para el proyecto 84000.

La tradición añade un matiz: el comentario Sakya de referencia afirma que existía una versión larga del tantra, de 160.000 versos, que permaneció en Oddiyana, la misma tierra de la que la leyenda hace venir a Guru Rinpoche. Lo que llegó al Tíbet sería la versión breve.

El Vajrapanjara, el tantra de Hevajra

Para la escuela Sakya, la fuente decisiva es otra. En el nivel más alto de los tantras, Bhutadamara surge del segundo capítulo del Vajrapanjara Tantra, el «Tantra de la Tienda Vajra», un texto explicativo exclusivo del ciclo de Hevajra. Y Hevajra es la deidad central del Lamdré, la enseñanza principal de Sakya.

De ese mismo tantra procede también Mahakala Panjarnata, el Señor de la Tienda (Gur Gönpo), protector principal de la escuela. Bhutadamara y el gran protector Sakya comparten, por tanto, origen textual.

El Vajradaka Tantra

El tercer texto básico es el Vajradaka, también de la clase Anuttarayoga. Junto con los dos anteriores, completa la base sobre la que los maestros indios y tibetanos compusieron sus prácticas.

Antes de entrar en cualquier retiro, lo primero es hacer el retiro de Achala o de Vajrapani.

De la India a Sakya: el linaje

Los maestros indios

Según el comentario Sakya, entre los muchos mahasiddhas que llegaron al Tíbet fue el maestro Tathagatarakshita quien dio a conocer el tantra breve de Bhutadamara. El gran erudito Abhayakaragupta incluyó tres mandalas de esta deidad en su Vajravali, una de las grandes colecciones de mandalas de la India. Y el pandita Trailokyavajra escribió dos meditaciones, una extensa y otra breve, basadas en el Vajrapanjara, que se conservan en la antología sánscrita Sadhanamala. Existe además un linaje de Atisha, recogido en la colección de Narthang.

Los fundadores de Sakya

En la escuela Sakya, la meditación y las explicaciones se apoyan en el texto de Trailokyavajra y en las enseñanzas transmitidas por Sachen Kunga Nyingpo (1092-1158) y sus hijos Sönam Tsemo y Drakpa Gyaltsen. Este último escribió un comentario al capítulo del Vajrapanjara dedicado a Bhutadamara. Chögyal Phagpa dejó unas plegarias de cuatro versos que todavía se recitan.

Ngorchen, el texto de referencia

El texto de meditación que hoy se usa como estándar es obra de Ngorchen Könchog Lhündrub (1497-1557), abad del monasterio de Ngor, que también redactó el ritual de iniciación. Dos siglos después, Zhuchen Tsultrim Rinchen (1697-1774), del monasterio de Dergé, escribió el comentario más utilizado, titulado El Sol Resplandeciente. Todos estos textos se reunieron en el volumen sexto del Drubthab Kuntü, la gran compilación de prácticas de la tradición.

El vínculo con Hevajra explica que la deidad se practique no solo en Sakya propiamente dicha, sino también en las ramas Ngor y Tsar, en Dzongpa y en la tradición Jonang.

Cómo se representa

La descripción de Ngorchen Könchog Lhündrub fija la imagen que se repite en las pinturas Sakya. Vale la pena detenerse en ella, porque cada elemento tiene sentido en la meditación.

El cuerpo y los atributos

Bhutadamara es de color azul negruzco, con un rostro y cuatro brazos. Las dos manos principales forman a la altura del corazón el mudra que somete a los espíritus. La mano derecha superior sostiene en alto un vajra azul con las puntas abiertas; la izquierda, en gesto amenazante, sujeta un lazo vajra para atrapar y atar lo que obstaculiza.

Tiene tres ojos redondos y rojos, colmillos a la vista, la lengua curvada y el pelo, las cejas y el bigote de color anaranjado, erizados hacia arriba como llamas. Lleva una corona de cinco calaveras secas, un collar de cincuenta cabezas recién cortadas y ocho grandes nagas como adornos. Viste una falda de piel de tigre y un manto de seda azul.

La postura y lo que pisa

Está de pie con la pierna derecha flexionada y la izquierda extendida, una postura de avance y ataque. Bajo sus pies yace boca abajo Aparajita, un bhuta blanco con tres ojos y cuatro brazos que sostiene un tambor, un cuchillo curvo, un cuenco de cráneo y un tridente. Todo el conjunto se alza en medio del fuego llameante de la sabiduría primordial.

En muchas pinturas aparece en la parte superior el buda Akshobhya, cabeza de la familia Vajra. No es un adorno: el propio mantra largo de Bhutadamara lo describe como coronado por Akshobhya, y esa presencia recuerda que la ira de la deidad nace de la sabiduría y no del odio.

Para qué se practica

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Apartar obstáculos

La función principal es eliminar los obstáculos del camino. Las presentaciones que hacen hoy los centros Sakya lo resumen así: Bhutadamara detiene las circunstancias adversas, los obstáculos y el daño de toda clase de espíritus, vengan de arriba, de abajo o del espacio intermedio.

El comentario El Sol Resplandeciente lo describe como la deidad principal para aumentar las actividades y afianzar los logros comunes, y añade que practicarlo es también un método para que surja el logro supremo, es decir, la iluminación.

La puerta de los retiros

En la tradición Sakya hay un consejo que se repite: antes de empezar cualquier retiro hay que hacer primero el de Achala o el de Vajrapani. La lógica es sencilla. Un retiro largo es un terreno fértil para los obstáculos, y conviene allanarlo antes de ponerse en marcha.

Por eso Bhutadamara es, para muchos monjes y monjas jóvenes, su primer retiro personal formal. Algunos centros organizan cada año retiros de grupo dedicados a él, a menudo durante el mes sagrado de Saga Dawa.

En la tradición Sakya, Bhutadamara y Nilambara son las dos formas más importantes de Vajrapani.

Bhutadamara y Mahakala de la Tienda

El parentesco textual con Mahakala Panjarnata tiene consecuencias prácticas. En las pinturas del protector Sakya es habitual ver a Bhutadamara en uno de los ángulos superiores, azul, con cuatro brazos y rodeado de llamas, acompañando a Mahakala.

También aparece en la liturgia. En la puja de Mahakala de la Tienda que se recita en los centros Sakya se incluye la visualización de Vajrapani Bhutadamara. El Sakya Monastery de Seattle, por ejemplo, ha dedicado clases específicas a explicar su papel, su simbolismo y sus mudras dentro de esa puja, con la iniciación de Gur Gönpo como requisito.

Vajrapani y la familia Khön

La relación de Sakya con Vajrapani va más allá de una práctica concreta. Cuenta la tradición que, en el siglo XI, el maestro indio Atisha pasó por el lugar donde luego se fundaría el monasterio de Sakya y vio sobre la tierra gris nueve sílabas: siete DHI, una HRI y una HUM. Interpretó que allí nacerían siete emanaciones de Manjushri, una de Avalokiteshvara y una de Vajrapani, cuya sílaba semilla es HUM.

Desde entonces, los hombres de la familia Khön son considerados emanaciones de los tres bodhisattvas, aunque sobre todo de Manjushri. Hay un detalle curioso: el hermano de Chögyal Phagpa, el quinto patriarca, se llamaba precisamente Drogön Chakna Dorje, es decir, Vajrapani.

En tiempos recientes, el gran maestro de Ngor Luding Khenchen Rinpoche (1931-2022) era considerado una emanación de Vajrapani. Y la práctica sigue formando parte de la educación de los herederos del linaje: Dagchen Rinpoche, de la casa Phuntsok Phodrang, había completado los retiros de Vajrapani Bhutadamara, Hevajra, Vajrakilaya y Mahakala antes de cumplir 17 años.

Para muchos monjes y monjas jóvenes, Bhutadamara es su primer retiro personal formal.

La iniciación en la actualidad

Bhutadamara es una de las iniciaciones que los maestros Sakya conceden con más frecuencia fuera del Tíbet. Su Santidad el 41.º Sakya Trizin la otorgó, entre otros lugares, en Berkeley en 2013 y en Biarritz y Fráncfort en 2014. Su Santidad el 42.º Sakya Trizin, Ratna Vajra Rinpoche, la dio en Vancouver en 2018, y su hermano Gyana Vajra Rinpoche en California en 2019. Thartse Khen Rinpoche, de Ngor, la concedió en Seattle en 2022 y de nuevo en California en mayo de 2026. En el ámbito hispanohablante, Lama Jampa Thaye la transmitió en Ciudad de México en 2016, junto con la enseñanza de la sadhana.

Suele ser una iniciación abierta. Los centros que la organizan explican que puede recibirse como bendición o con la intención de practicarla después, en cuyo caso se entrega el texto de la sadhana.

El mantra

En las prácticas breves que publican algunos centros Sakya aparecen dos mantras. El corto es:

HUM VAJRA PHAT

El largo, que nombra a la deidad como señor de los espíritus coronado por Akshobhya, es:

OM BHUTADAMARA BHUTA ADHIPATI AKSHOBHYA KIRITINA SARVA BHUTA PRETA PISHACHANI SADHAYA HUM PHAT

Como en toda práctica Vajrayana, recitar el mantra con la visualización completa requiere haber recibido la iniciación y las instrucciones de un maestro cualificado. Sin ellas, el mantra puede recitarse como un acto de devoción.

Una ira que protege

La figura de Bhutadamara puede intimidar a quien se acerca por primera vez al arte tibetano. Las calaveras, los colmillos y el espíritu aplastado bajo sus pies parecen hablar de violencia. La tradición Sakya lo lee al revés: es el poder de todos los budas puesto al servicio de quien practica, una fuerza que aparta lo que estorba para que el camino quede despejado. Por eso los maestros insisten en empezar por él. Antes de subir la montaña, conviene limpiar el sendero.